Digamos que ya llevo más o menos una hora y quince minutos experimentando, flirteando, jugando con uno de los mejores productos de orden natural y místico: la marihuana. Según mi opinión, basado en estudios y largas comprobaciones, me parece simplemente lo más cercano a lo mágico y sano (de las drogas blandas). Pero quiero dejar en claro que me refiero, exclusivamente a la yerba natural, al cogollo sin semilla, a los puntos rojos y no al tóxico "paraguayo", a la yerba prensada con éter u otras toxinas dañinas para la salud. Esta yerba paraguaya es mala, turbia y produce sensaciones que, definitivamente, se alejan de las adecuadas a esa relajación, y contemplación de la verde, la natural. También he probado otras droguillas un poco más letales y mal tipificadas: cocaína, peyote, hachís, cidrines, anfetaminas, efedrinas, hongos sagrados, etc., etc.
El mundo está lleno de drogas livianas y fuertes, sólo hay que encontrarlas. Uno las puede tomar todas, pero yo, personalmente, me quedo con la yerba ancestral y milenaria. Los orientales saben de esto. La marihuana, para mí, es purificadora, sin trancas, sin rollos. En consecuencia: mi medicina.
0 comentarios